Aquí no vas a encontrar ninguna respuesta.
Solo tengo algunas preguntas.
Y es que la realidad la crean en definitiva, las preguntas que uno se hace.
Pero no quiero que respondas con la cabeza, ya hemos pasado demasiado tiempo ahí.
Y aún no hemos comprendido nada.
Quiero que responda tu corazón, ese no sabe mentir.
Igual la vida te lo ha cerrado, pero no importa.
Estoy seguro que aún recuerdas la última vez que alumbró tu camino.
¿Qué quiero saber?
¿Me pregunta  si de verdad piensas que el poder del miedo puede ser más poderoso que el amor?
¿Es la seguridad más importante que la libertad?
¿Qué pasaría si todos a la vez dejáramos de tener miedo?
¿Qué pasaría si mirásemos dentro para comprender lo que pasa fuera?
¿Y si el rechazo me enseña a perdonar?
¿Y si el odio me ayuda a aprender a amar?
¿Y si el silencio me enseña a entender?
¿Has encontrado tu propósito?¿Aún no?
Tal vez quieras liderar un cambio interno.
O tal vez una revolución de la consciencia.
¿Tú también sientes unas ganas locas de amar sin medida?
Somos eso. Y precisamente a eso es lo que teme al miedo. Al amor.
A una masa de amor incontrolable que grite ¡Basta ya!
El mundo a veces necesita amor, pero del duro.
El egoísmo no va a alimentar nuestra necesidad de compartir.
El control no va a aplacar nuestro deseo de conectar.
Solo me queda una pregunta.
¿Cómo te vas a encargar de tu miedo?
Yo tampoco lo sé. Ya te dije que no tengo ninguna respuesta.
De momento solo puedo hacerme preguntas
y empezar a escuchar mi corazón.
Tal vez ahí esta la respuesta.